El día después la resaca de las elecciones presidenciales francesas nos dejan un panorama en Europa bastante deprimente. Todavía queda una pequeña esperanza con las legislativas de Junio, pero no parece probable un cambio radical.
La crisis que vive Francia es básicamente la misma que el resto de Europa, agudizada esta pues allí aun conservan derechos sociales que en España suenan a utopía. Para salir de esta crisis los franceses han elegido a Sarkozy. Una persona dura, fuerte, autoritaria que ha sido capaz de aglutinar las esperanzas de muchos franceses.
Pero, ¿Qué crisis? El modelo neoliberal ha demostrado que es incompatible con los derechos sociales adquiridos durante muchos años de lucha de la clase obrera, por lo tanto en pro de la competitividad de las empresas, esos derechos se han ido disminuyendo en todos los países de nuestro entorno.
En España empezaron con los gobiernos de González, se agudizaron con Aznar y se mantienen con Zapatero. El resultado, tener un puesto de trabajo fijo que le de seguridad a nuestras vidas o acceder a una vivienda digna, por poner un par de ejemplos, es simplemente utopico. Pero cierto es que todavía no hemos tenido un gobernante capaz de atacar sin tapujos a sindicatos, partidos de izquierdas y cualquier tipo de resistencia a ese modelo neoliberal como lo pudo tener Inglaterra con la Thatcher.
¿Cómo puede ser que los problemas y las crisis creadas por ellos vayan a ser resueltos por ellos mismos? Sin ir más lejos, Sarkozy ha participado en distintos gobiernos del país, inclusive el ministerio del interior hasta su elección como presidente. ¿Puede ser “el salvador” una persona que ha participado en el desmantelamiento de lo que se conoció en su día como estado del bienestar? Pues sí, si que puede, pues es tan sencillo como desmantelar toda resistencia. Sarkozy es sin duda la Thatcher de Francia.
Si a eso le sumamos el nacional-chovinismo francés y el conservadurismo rancio de la derecha nos encontramos con una situación bastante lamentable. Solo había que oir a Federico Jiménez Losantos esta mañana junto a Esperanza Aguirre.
¿Por qué se ha llegado a esta situación? Por la crisis monumental que vive la izquierda en Europa. Una crisis ideológica profunda que hace aceptar los principios del enemigo con un modelo social más amplio, lo cual ha quedado más que demostrado que es inviable. Vease el gobierno de la “Gauche Plurielle” en Francia con PS y PCF.

Eso te deja un panorama en Europa, con la Inglaterra de Blair, la Francia de Sarkozy y la Alemania de Merkel. Es decir gobiernos ultra liberales en los países más importantes.
La izquierda de siempre, los partidos comunistas, han quedado como meras comparsas por su institucionalización y burocratización en estos últimos 30 años, sirviendo para en el mejor caso parar un poquito los pies a los políticas liberales allí donde han tenido algo de fuerza o en el peor caso como organizaciones prácticamente marginales.
Los partidos socialistas, como he dicho antes aceptan la economía liberal y la intentan pintar de un bonito color de rosa intentando mantener unos servicios sociales mínimos, aquellos que esa economía de mercado les permiten. Creo que son los que tienen que clarificarse si quieren llegar a algo, por que no creo que quieran quedarse como “votadme a mi sino viene la derecha” como son ahora. O plantan cara al sistema, o son parte del sistema. Es decir, o se convierten en un partido demócrata a lo yanqui, o son capaces de plantar cara al modelo neoliberal.
En Italia Prodi ya ha dado el paso, en España el bipartidismo actual hace que prácticamente no tengan que darlo por que ya lo dieron en los 80, ni siquiera se tienen que cambiar el nombre, algo así como el partido laborista en Inglaterra. Particularmente yo, perdí la esperanza hace ya tiempo con el PSOE, me consta que hay gente de izquierdas dentro pero o no se atreven o no quieren dar un paso al frente, supongo por no romper esa unidad interna contra el PP lo cual no deja de ser patético pues no se trata de partidos políticos se trata de parar estas políticas inhumanas que están condenando a millones de personas en todo el mundo. Mi opinión es clara, la política en España se ha convertido en la segunda liga de fútbol, tu eres del PP o tu eres del PSOE y a defender y a criticar, sin importar las políticas o ideologías que se están defendiendo.
En Francia donde ese debate es una realidad en el PS veremos lo que ocurre. Y solo pueden ocurrir 3 cosas:
- La creación de un partido demócrata, (pactar con Bayrou y el centro-derecha francés).
- Parar la derechización del partido y acercarse al 9% de la primera vuelta que representan la alternativa al modelo liberal.
- Quedarse como están, aceptando ser el voto “menos malo”.
Las dos primeras no son incompatibles, ya ocurrió esa división en el referéndum de la constitución europea siendo parte muy importante en la victoria del no. La tercera es el inmovilismo que nos tienen acostumbrados, yo si que tuve la esperanza de que en el momento que eligieron a una burguesita como Royal candidata a la presidencia un porcentaje grande del partido diera un puñetazo en la mesa, pero no, desgraciadamente aceptaron la disciplina del partido.
En cuanto al resto de la izquierda solo queda una si no quieren ser una organización marginal. En Francia el PCF es el tercer partido en militantes (el 5º en resultados de la primera vuelta), con gran presencia en el principal sindicato francés la CGT, tienen un diario con 50 000 ejemplares de tirada y conservan plazas históricas del movimiento obrero, sobre todo en la periferia parisina y de otras grandes ciudades. Es el momento de decidirse a perder el miedo, al que dirán, y no solo plantar batalla de resistencia, sino de confrontación diaria en todos los núcleos de las clases populares francesas para volver a representar una alternativa creible, acercando posturas con la extrema izquierda.
En fin, ya no me extiendo más, estas son mis impresiones después de la borrachera de anoche de ver a “Sarko” en todos lados. ¿Os imagináis a don Federico presidente de España? Pues en Francia ya ha ocurrido. Lo bueno es que los franceses tienen esa mentalidad de lucha que puede torpedear el proceso de cambio radical que pretenden hacer.